Existe más de un tipo de lenguaje o método de
comunicación a través del cual transmitimos información. En este sentido
podemos clasificar diferentes tipologías. Una de ellas se basa en el nivel de
naturalidad o artificialidad con el que es usado el código de símbolos empleado
(Corbin, s.f).
Es el lenguaje que
hablamos todos de manera ordinaria (castellano, catalán, inglés, francés, etc.)
y hace referencia a aquellas lenguas que se han desarrollado de manera
espontánea por un grupo de personas con propósito de comunicarse. Es diferente
a otro tipo de lenguajes, como, por ejemplo: los lenguajes de programación o el
lenguaje matemático. Así, por lenguaje natural entendemos todo aquel tipo de
acto de comunicación que emplea inconscientemente el código aprendido y
asimilado durante la infancia y el proceso de desarrollo, propio del entorno y
cultura de pertenencia.
Todo aquel lenguaje
creado y empleado conscientemente con el objetivo de cumplir con un objetivo
determinado, expresarse de una forma diferente de la natural o de cara a
especificar aspectos técnicos que pueden ser ambivalentes y difíciles de
entender mediante el lenguaje natural. El lenguaje artificial no nace de forma
espontánea, sino que es creado y no responde al propósito de la comunicación de
uso general. El lenguaje de programación es un ejemplo claro, pues es un
lenguaje para comunicarse con computadoras y entre dispositivos que
computan. Por ello, puede decirse que es un tipo de lenguaje ad hoc,
en cuyos orígenes ha habido un objetivo específico claro. Dentro de los
lenguajes artificiales destacan el lenguaje formal, el lenguaje literario y
poético como forma de expresión emocional y artística y el lenguaje técnico
(dentro del cual podemos encontrar lenguajes específicos de diferentes
disciplinas tales como el lenguaje jurídico o el médico). A continuación, veremos
sus características.
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